...Y al final resultó que nos dieron un Guille (aquí el listado completo). Llevo un buen rato pensando qué decir al respecto y lo único que me parece pertinente, después de todo, es emplear esta entrada para dar las gracias a la gente de La Noche en Vivo por tenernos presentes y ser tan majos. ¡Grazie tante, hermosos!
Además de un cielo "más plomo que gris" -citando a Santi Campos-, marzo ha traído la segunda entrega de las grabaciones rúe abajo y rúe arriba que hice para Desubicados.tv.
PD.: tras un par de meses en los que la antigua dirección de correo de la web ha estado en un lamentable coma digital, volvemos a estar comunicados. La nueva dirección de mail es ps@lovemonk.net y prometo ponerme al día con el mail atrasado tan pronto como mis mañanas me lo permitan.
He aquí la primera de las tres canciones que grabé para Desubicados.tv una fría, fría mañana de invierno. Merece la pena perderse un rato en su web, digo.
Además, Juan Aragonés ha rodado unas imágenes chulísimas para el videoclip de Old Goodbyes -pronto, pronto- que compensan con creces el ligero retaso en la fecha de salida del disco. El 28 de marzo es el día escogido y su portada la que sigue:
Por último, esta noche se entregan los Guilles, los premios que La Noche en Vivo reparte cada año entre las bandas habituales del circuito de salas madrileño y que, una vez más, ha tenido a bien seleccionarnos junto a Love of Lesbian, Vikxie y 84 como mejor grupo en directo en la categoría "pop". Aunque no comparto el término "mejor" ni creo demasiado en la combinación de premios y música, no puedo menos que sentirme honrado y agradecido -todos lo estamos- y desear que sigan acordándose de nosotros muchos años más.
El lunes 17 de enero, young fellers, se emitirá la grabación para los Conciertos de Radio 3 que hicimos hace un par de meses. Será en la 2 de TVE y no puedo hablaros de cómo íbamos vestidos porque ahora mismo no lo recuerdo.
Eso sí, espero que conjuntásemos bien.
O medio bien.
Old Goodbyes está al caer, en otro orden de cosas, y Ester y Javi brindan por ello desde en sus butacas de celebrar.
El tiempo pasa deprisa, el mundial de F1 ha acabado ya y a mí se me acumula la información. Sirva este post como un pequeño resumen de lo que viene, lo que ha venido y lo que vendrá.
· Los conciertos: aunque el plan sigue siendo que Old Goodbyes vea la calle a principios de 2011 -habrá adelantos, vive Dios- y que volvamos a los conciertos en primavera, el GPS nos llevará este diciembre a algunas ciudades en las que nunca hemos tocado y a otras a las que siempre es un placer volver:
30.11 - Madrid @ Costello Club con Amigos Imaginarios 05.12 - Badalona @ Estraperlo 07.12 - Madrid @ Tempo 10.12 - Mérida @ El Bujío 11.12 - Sevilla @ Zeppelin 18.12 - Córdoba @ Metrópolis
· El vídeo: versión alternativa de Keep on Driving rescatada de un disco duro antiguo y vestida con los primeros tres minutos de C'Etait un Rendez-Vous, el cortometraje de Claude Lelouch:
· La canción: para seguir con los descartes de Done/Undone, he aquí una de las versiones de Stone that Freud que finalmente se quedaron fuera del disco, total y absolutamente descargable:
· La versión: hace unos meses, me pidieron una versión de The Beatles para un recopilatorio con fines benéficos a propósito del 50º aniversario de la formación del grupo. Hela aquí directamente desde Spotify (los violines son obra de Javier Jiménez):
· La noticia curiosa: Salt & Spoon cierra el octavo capítulo de la tercera temporada de Castle, la serie norteamericana de ABC que Cuatro emite en España. Se estrenó el 8 de noviembre en EE.UU. y el 25 del mismo mes, aquí. Podéis ver el episodio completo desde este enlace.
Se llamará Old Goodbyes, sin "EP" detrás, y contendrá 29 minutos de música distribuidos de forma diversa a lo largo de ocho canciones. Dichas canciones llevarán títulos distintos para evitar confusiones y, probablemente, se ordenarán de la siguiente manera:
Cara A
Old goodbyes
Song for Evangeline
I don't want to love you no more
Look what we've become
Cara B
Love like a drummer
Ribbon
November
(I am done) Making fun of myself
En los créditos constará que la acción combinada de Amigos Imaginarios y Barrunto Bellota Band fue la que hizo posible que, en el breve lapso de tiempo comprendido entre el 2 y el 17 de septiembre del año en curso y, tras dos tardes de ensayo, lo que iba a ser un EP de temporada se convirtiese en el primer disco que grabo del que puedo decir una frase tan corta, difícil y engañosamente simple como "me gusta".
En ningún lugar se mencionará sin embargo, y por eso he de hacerlo aquí, que la mayor parte del álbum fue grabado en directo en un pequeño estudio ubicado cerca de Conde de Casal (Madrid, Madrid) llamado El Escondite y que Iván Domínguez no dejó de ayudar ni un momento para que todas las barbaridades que se me ocurrieron durante esos días se materializasen en música y no en un caos de ruidos y gritos inarticulados.
Más tarde, pero no mucho más tarde, repetiré en infinitas entrevistas idénticas que el nexo de unión entre las canciones que lo componen estriba únicamente en que han formado parte del repertorio de alguno de nuestros conciertos durante el último año y medio y que ninguna de ellas había sido incluida previamente en ningún disco. Añadiré, seguramente, que todas se dirigen a una segunda persona indeterminada que representa los objetos, situaciones y personas que han salido de mi vida desde principios de 2004, cuando escribí Song for Evangeline hasta hoy: miércoles, octubre, interior, noche.
Para bien, espero.
Me abstendré, por último, de anunciar una fecha y me conformaré con expresar el deseo de que el disco lleve escrito 2010 por alguna parte. Después unos cuantos conciertos y, muy pronto, de vuelta al estudio para grabar otro álbum cuyas canciones están escritas ya y que -ojalá- debería llegar después del verano de 2011.
El 8 de noviembre, eso sí, habrá un ensayo general en Galileo Galilei y nos pondremos guapos por y para vosotros.
Hace unos días me pidieron que escribiese un texto para una sección veraniega de Público llamada "De bolos" en el que hablase de nuestros conciertos desde mi propia perspectiva. Aunque me pareció buena idea enviarles lo que podéis leer más abajo, a ellos no se lo pareció tanto y nada más recibirlo me respondieron diciéndome que estaba muy bien, pero que lo reescribiese incluyendo anécdotas, detalles... El caso es que nunca lo hice -hubiese vuelto a decir las mismas cosas y se nos hubiese ido el verano en correos innecesarios-, pero tenerlo me pareció un pretexto estupendo para crear una lista de reproducción de Spotify con la banda sonora de nuestros viajes. También me propuse mantenerla actualizada con las canciones que más me llamasen la atención en nuestras idas y venidas, pero como aún quedan unos meses hasta que haya otro disco y volvamos a salir a tocar por esos mundos de dios, sirva este enlace como declaración de buena fe y las mejores intenciones:
Y el texto rechazado, oh maldición, que lo acompaña:
"Cuando pienso en los dos últimos años de conciertos el primer recuerdo es para los discos que escuché durante los viajes: I Wish I Were an Eagle, de Bill Callahan, de camino a Barcelona con una nevada tremenda que casi nos deja bloqueados a la altura de Zaragoza; Dreams, de The Whitest Boy Alive, en un taxi en Osaka sorprendentemente idéntico a un taxi de dibujos animados; o Rules, también de The Whitest Boy Alive, volviendo de Lisboa por el puente Vasco de Gama después de una minigira tortuosísima que casi acaba conmigo. First Days of Spring, de Noah and the Whale, es San Sebastián con nubes; Palaces, de Bart Davenport, resucita un día de primavera en Sevilla buscando algún sitio donde comer barato y el primero de Clap Your Hands Say Yeah hace lo propio con la A-4 a la altura de Córdoba dos días después.
Hay discos para las noches de vuelta a casa, como Your Favorite Music de Clem Snide y discos para los cien primeros kilómetros, como Keep It Hid de Dan Auerbach. Hay discos que están en cada viaje pero nadie pone –Chromeo, ¿por qué?- y otros que han sonado en todos –véase Declaration of Dependence, de Kings of Convenience-. Hay una pandereta a todo volumen en una canción de Bill Withers en la que siempre pensaré cuando pase por cierto tramo de la A-2 del mismo modo que cierta gasolinera de la carretera de Valencia me hará recordar invariablemente un viento del demonio, algo con aspecto de sandwich vegetal y el primer álbum de Dntel como banda sonora.
Entre unos discos y otros también ha habido tiempo para pruebas de sonido, conciertos de todas las especies y desconocidos amables que te esperan al bajar del escenario. Pero, visto desde dentro, todo tiende a confundirse en un día muy largo en el que la música de otros va marcando las horas. Y doy gracias por ello. No me habría reconciliado con el Both Sides of the Gun de Ben Harper sin una autopista alemana en dirección a Suiza toda sol y árboles ni los discos de Songs: Ohia significarían tanto sin las noches en las que siempre faltan doscientos kilómetros para llegar a casa y no queda ni una sola gasolinera abierta en la que tomar un café decente. Y Samamidon, Phosphorescent, Hank Williams, Steve Earle, Cass McCombs, Al Green, M. Ward, Richard Hawley… Cada uno haciendo lo que esperas que hagan tus canciones en la vida de otros cuando empiezas a tocar: fijar los momentos y darles un contexto que de otra forma se perdería entre mil recuerdos de mil días semejantes.
Supongo que a pesar de todo lo que disfruto tocando, escuchar música es lo que realmente me gusta y escribir canciones, la consecuencia; de ahí que ésta me parezca la mejor manera de contar lo que son para mí nuestros conciertos en lugar de la perspectiva roqueroglamurosa que, mucho me temo, ni siquiera tengo. Ahora es momento de grabar un disco nuevo y luego vendrán más carreteras, más sitios en los que no he estado nunca y, sobre todo, vendrán más canciones.
Ribbon en versión "sólo música", por si nunca la grabamos otra vez:
Mis agradecimientos a Javi y a Pedro por hacerlo sonar tan bien el primer día que lo tocábamos y a Campa por recoger el momento.
EL CARTEL
Prometemos solemnemente no tocar ninguna de los Beatles.
EL BLOG
Otra de esas pequeñas cosas que le dejan a uno con cara de bobo -y contentérrimo, faltaría más-: el señor Reparito, que nos quiere muy bien, ha creado un blog dedicado a los asuntos del grupo que podéis encontrar aquí:
Nos fuimos a Dubai para un solo concierto en Nasimi Beach y volvimos con algo de color en las mejillas y una maleta díscola a la que le faltó poco para establecerse en Jordania.
¿Adónde iremos ahora? De momento:
Ester reflexiona sobre la traicionera naturaleza del ukelele en el aeropuerto de Amman
Aunque no soy muy dado a ello, de vez en cuando ocurre algo que hace que sonría por dentro, piense: "ole, ole, ole" y me sienta orgulloso a tutiplén. El objeto de este post es, precisamente, uno de esos algos: haber tenido la suerte de participar, aunque sólo sea un poco, en el último disco de Amigos Imaginarios.
Para no pecar de fan, parte implicada o amigo amoroso, me limitaré a dejar el enlace a Bandcamp desde donde podéis escucharlo y una reseña bloguera que suscribo completamente.