31.3.11

Being 2.0

Al hilo de la entrevista con Jesús Miguel Marcos que aparece hoy en Público, y ya que las respuestas fueron extraídas de un cuestionario bastante extenso, me ha parecido adecuado publicar aquí el texto completo sin las limitaciones de espacio de un medio de información general. Con el agradecimiento debido a Jesús Miguel, por supuesto.

Sólo ocho canciones, me pregunto si tenías urgencia por que se conocieran estas canciones…

No exactamente por que se conocieran, sino más bien por desprenderme de ellas y pasar página. Son canciones que hemos estado tocando en directo durante el último año y medio y que, temáticamente, no encajaban con las que ya había escrito para el próximo disco. De alguna forma, no reunirlas en un álbum hubiese sido un desperdicio.

¿Por qué ‘Old Goodbyes’?

Porque es un disco de despedidas –y de despedidas antiguas, a veces-, de ruptura con el pasado: ya se trate de situaciones, personas o, simplemente, maneras de pensar. Como título, “Old Goodbyes” representa bien la temática y el enfoque de todas las demás canciones que componen el álbum, cada una bajo un punto de vista y todas sobre alguna clase de adiós.

¿Es un disco sobre algo en concreto?

Es un disco sobre hacerse mayor y aprender a aceptarlo, lo que viene a ser lo mismo. En forma de adioses.

¿Para ti es importante cambiar en tus discos?

Es importante que lo que grabo sea coherente con lo que soy en el momento en el que lo hago y con aquellos que lo tocan conmigo. Sé que necesito que el próximo disco sea distinto a éste porque he cambiado desde que escribí estas canciones; después, quién sabe.

¿Háblame de una canción de este disco que signifique algo importante para ti?

Todas han significado algo importante en algún momento, si no no estarían aquí. “(I Am Done) Making Fun of Myself” puede ser la que más cercana me resulta ahora mismo; la escribí al final de la grabación y hace la función de algo que no sé si llamar epílogo o epitafio. Es el epílogo a una serie de despedidas; es el epitafio en la tumba de una época.

En el vídeo de ‘Old goodbyes’ aparecen escenas que evocan tristeza: una nevera vacía, una casa deshabitada, una planta marchita… Me pregunto si la felicidad no inspira. ¿Decidiste cosas para el vídeo o das total libertad?

Mi única petición cuando hablé del vídeo con Juan Aragonés –el realizador- fue que hubiese espacios deshabitados, vacíos. Tal y como está grabada, “Old Goodbyes” me sugiere no algo fúnebre, sino “post-funerario”, para entendernos. Creo que Juan supo captarlo perfectamente.

¿Piensas en otros músicos cuando compones?

¿Como referencia? Nope. Pero sí que pienso a menudo en los músicos con los que toco, en qué canciones se adaptarán mejor a ellos y a cuáles podremos sacarles mejor partido como grupo.

‘Song for Evangeline’ es una balada soul en toda regla. ¿Qué cantantes de ese estilo escuchas?

Nunca la había visto así, pero puedo entender por qué lo dices. Hay muchos –y bastante obvios, me temo-: Sam Cooke, Otis Redding, Al Green, Curtis Mayfield, Marvin Gaye, James Brown, Solomon Burke, Sam & Dave, Ben Harper cuando le da soulera… No sé, podría decir miles.

Versionas a Jackson C. Frank, un músico maldito que se borró del mapa. ¿Te interesan este tipo de artistas, que hacen una obra genial y luego desaparecen?

No especialmente. Me interesan las canciones y “I Don’t Want to Love You No More” me impresionó desde la primera vez que la oí. Aunque Jackson C. Frank –claro está- me gusta, “Blues Run the Game” no me parece la obra de un genio; lo veo simplemente como un disco muy de su tiempo en el que hay algunas canciones notables. Nada más.

Me encanta que hables de Audiogalaxy en una entrevista, porque equipara el Audiogalaxy o el Napster a lo que fueron las viejas cintas de cassette o el vinilo para nuestros hermanos mayores. Es bonito pensar que esos programas son ya algo mítico para nuestra generación, ¿no?

Lo cierto es que viví las dos cosas: las cintas de cassette y la llegada de los P2P. Grabar cintas era muy cómodo, pero la parte de coleccionismo que tenía Audiogalaxy –o el primer Napster- resultaba muy divertida. Supongo que tardar dos semanas en reunir todas las canciones de un disco te hacía valorarlo más cuando por fin podías escucharlo.

¿Cómo vive un músico como tú el fenómeno de Internet?

Si te refieres a las descargas, tengo sentimientos encontrados. Me bajo montones de discos, pero lo cierto es que también me compro montones de discos, básicamente todo lo que me gusta. No conocería ni una décima parte de la música que conozco si no hubiera sido por los servidores peer to peer, pero siento que es mi responsabilidad pagar por los álbumes que me gusta escuchar si eso contribuye a que los grupos que los han hecho puedan hacer más en las mejores condiciones posibles. Además, sigue habiendo demasiada diferencia entre escuchar música en CD y escucharla en mp3 –legal o ilegal- como para ni siquiera verlo como algo equivalente.

Si en tu música no experimentas ni innovas, ¿qué es lo que te mueve a hacer canciones?

Cuando digo que no aspiro a innovar sólo trato de ser sincero conmigo mismo: no tengo ninguna pretensión de cambiar la historia del pop ni cosa semejante. Eso no quiere decir que me limite a imitar patrones ni que renuncie a buscar una forma de expresión propia. En cuanto a experimentar, todo lo que hago es un experimento desde el momento en que aprendo a medida que avanzo, principalmente por ensayo y error. En este caso, lo que es experimental es el proceso, no la música –como género-. Bajo mi punto de vista, y a estas alturas, no hay apenas grupos de pop que innoven; simplemente grupos que encuentran una forma personal de expresarse. Sigo buscando la mía.

¿Por qué no escribes tu entrada en la Wikipedia? ¿Conoces a quién escribió la holandesa?

No tengo el placer –creo-, pero me produce una curiosidad tremenda porque sólo he tocado una vez en Holanda. En cuanto a escribir en la Wikipedia mi propia entrada, me parecería una falta de pudor horrible. Ya lo hará alguien si siente suficiente interés y si nadie lo hace, bueno, quizá es que no había necesidad.

Te vi en concierto en la Sala Galileo y me dio la impresión de que mantienes una relación de amor-odio con el escenario. ¿Es así?

Si te refieres a nuestro último concierto en Galileo, la relación de amor-odio más bien se dio con un técnico de monitores con el que no parece que nos llegásemos a entender todo lo bien que nos hubiera gustado. Pero sí, es cierto que hubo una temporada después de acabar la grabación de Done/Undone en la que no tenía las ganas o la presencia de ánimo necesarias para tocar, del mismo modo que tampoco las tenía para hacer casi ninguna otra cosa. Afortunadamente todo aquello pasó, la banda se ha convertido en un grupo y nunca he tenido tantas ganas de volver a dar conciertos como ahora. Y que duren.

En las tres últimas canciones se perciben ciertos arreglos de sintetizadores, más coloridos. ¿Puede ir por ahí tu siguiente disco?

No necesariamente. Estoy tan acostumbrado a mezclar elementos electrónicos con instrumentos acústicos que no me resultan determinantes estilísticamente. El siguiente disco será distinto porque mi forma de escribir canciones ha ido cambiando desde que escribí las que componen Old Goodbyes; y sí, seguramente habrá algún sinte, pero no creo que eso sea lo que lo defina.

4 comentarios:

Gonzalo Martínez dijo...

Los periodicos es loq ue tienen, que lo acortan todo, mi pregunta sería,para cuando una versión de los ramones? ;)

april dijo...

unfortunately i don't speak spanish. just want to say. i'm in love with your music. merci*

illeR dijo...

Yo creo que estuve en ese concierto que se menciona la Sala Galileo y no note la relación amor-odio con el escenario... lo que si note es que el sonido fue bastante malo, lo cual a lo mejor influyo en tu cara sobre el escenario...

C. T. dijo...

Genial el concierto en la sala El Sol...
:)